Dios Mío
Dios mío, me dirijo a ti como tantas veces lo he hecho, aunque con una pequeña diferencia. Esta vez lo hago en público, para decirte que no me dejas alternativa que dejar de creer en ti, basado en la razón.
Vayamos de lo general a lo particular y permíteme hacerte algunas preguntas:
¿Por qué no haces llover mana sobre aquellos países que se están muriendo de hambre como lo hiciste durante el éxodo de los judíos?
¿Por qué si eres omnipotente, no chasqueas los dedos y haces desaparecer la ambición, la maldad, la ira las enfermedades, los accidentes etc.?
¿Por qué no haces que los adelantos científicos vayan encaminados al bienestar y la paz de la humanidad en lugar de que estos se desarrollen para la guerra y después pasen a formar parte de nuestra vida diaria? Bueno, hasta el mismo internet fue diseñado con propósitos militares.
¿Por qué no nos das argumentos tangibles, observables y medibles de tu existencia para poder tener argumentos contra el ateísmo?
¿Por qué las instituciones más poderosas que te representan tuvieron que ser impuestas a base de intimidación y genocidios?
¿Por qué nos diseñaste tan mal? Sería mejor que no nos hubieras dado un sistema digestivo para no necesitar comida ni agua, una piel a prueba de calores y frio, un cerebro que no necesitara el sueño para poder ser más productivos, una imaginación más nítida que nos hiciera avanzar más rápido como humanos.
¿Por qué has permitido que se trate tan mal a las mujeres a lo largo de la historia basada en ideologías teístas que las han mantenido durante siglos en un segundo plano respecto al hombre?
Yo te he pedido muchas veces que me ayudes y solo he recibido silencio de tu parte.
Hoy, debo confesarte, que ya no puedo creer. Solo puedo desear que existas y algún día te manifiestes. No sabes la decepción que hoy llena mi corazón.
No me convertiré en un ateo activista ni tratare de entrometerme en la vida de nadie, como tampoco lo hice cuando era creyente. Si el pastor de la iglesia va a orar por mi madre enferma, inclinare la cabeza como siempre. Solo que esta vez, no te pediré nada, porque lamentablemente, me he desilusionado y no puedo creer mas en que estés ahí para escuchar mis plegarias.
Por eso me dirijo a ti en este escrito como Dios mío, porque ya no puedo creer que yo sea tuyo. Siempre fuiste solo una idea en mi mente.
Que desilusion!!!




